Una buena lección. No pensando en la clase política de Chile, que para que aprendan la enseñanza falta mucho, sino para el trabajo periodístico nacional. Al menos, lo rescatable de todo un caso, que me llevó a investigar por más de 3 años, deja una muestra, una huella indeleble de que los que nos dedicamos al trabajo informativo pudimos casi hacer una nueva escuela, una nueva rama dentro del periodismo tradicional. Logramos entrar al caso, cada cual desde su trinchera, comprendiendo que el monopolio comunicacional sigue desarrollándose y perfeccionándose en el tiempo, pero en el trabajo –salvo excepciones- los periodistas logramos dar vuelta la tabla común y, a partir de una mirada un poco menos sesgada informar a nuestros lectores de lo que sucedía en el caso denominado “Caso Spiniak”.
Logramos, también, ver cómo algunos medios se mantuvieron sin recursos haciendo un trabajo limpio, incuestionable y con la voluntad de intentar cambiar la mirada de una sociedad que lee lo que los monopolios quieren que sus lectores lean y, de esta forma definen la manera en que deben informarse. Es, en este sentido, que quiero entregar mis más sinceras felicitaciones y respeto al quincenario PLANB, dirigido por la prestigiosa periodista Alejandra Matus. Pero, es un acto de reconocimiento a Alejandra, que aun sin aportes económicos de ninguna clase, ya con su experiencia, aportó con su dirección el trabajo de un medio que se abría paso en el mundo informativo y que muchos trataron de acallar. PLANB no utilizó la ley mordaza o la autocensura, simplemente, la revista no resistió la presión del mercado. Ese fue su fin, pero los que trabajaron ahí hoy pueden decir que tuvieron buena escuela.
En mi caso, trabajando la investigación para el quincenario The Clinic, tengo quizá muchas anécdotas que podría contar, pero acá no vale la pena hacerlo, es mejor referirme a la calidad del trabajo realizado, al reporteo diario, a la dirección de quien en ese tiempo era mi editor. Para él, Juan Andrés Guzmán, dedico estas líneas, porque fue escultor también de mi trabajo y perfeccionamiento en el nicho comunicacional denominado “periodismo de investigación”. Un guía, una persona que siempre estuvo atento y dispuesto a apoyarme en el desarrollo de cada reportaje, aun cuando, muchas veces –debo confesar que más de las que yo hubiese deseado- le sacaba de casillas por razones de estilo. Sin embargo, aun recuerdo algunas frases que me han servido para escribir este libro.
Sé que no fui la mejor periodista, pero reconozco –sin falsa modestia- que hice un trabajo responsable, juicioso y con mucha dedicación. Es por eso, que en el pleno derecho como buena profesional siento que merezco, me felicito por lo que hice y también lamento lo que no alcancé a realizar. Sin embargo, sigo pensando que siempre habrá un nuevo momento.
Dedico este libro a quienes quieran leerlo, al que está de acuerdo y al que discrepa. El objetivo es más simple de los que muchos imaginan, simplemente mostrar que, desde el periodismo podemos aportar al cambio de la mentalidad de un país que se dice “moderno” amparado en un estado de derecho, para que jóvenes como los que aparecen dentro de los relatos recopilados sean tratados con dignidad, sin importar la condición en la que viven y menos aun, lo que deben hacer para sobrevivir.
Informar sobre esas vulneraciones creo que es el sentido de este libro, donde se demuestra, también que es evitable que sigamos manteniendo dos códigos de justicia que segregan a nuestro país: “El Código Penal que es para los que no tienen recursos, es decir, la gente pobre, y el Código Civil para quienes lo tienen todo y pueden jugar hasta en estas instancias con la oferta y la demanda.
Agradezco a todos quienes apoyaron mi trabajo, a quienes me abrazaron cuando sentía que ya el mundo pesaba en mis hombros, aunque fuera sólo un país. Doy las gracias también a mis colegas por respetar el trabajo que realicé y a todos los que me conocieron en esta actividad.
EXCLUSIVO... La verdad del caso Spiniak
Libro "El sabor de la Impunidad. La verdad del caso Spiniak"
lunes 26 de mayo de 2008
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5 comentarios:
Conozco de tu fuerza para cambiar las percepciones, para transformar las nubes en respiraderos dignos de humanidad, de tus incesantes tecleos por develar el lado oscuro de la fuerza, por eso y por mucho más que vendrá te mando un abrazo a la distancia, cuya distancia no es tan cierta aunque los demás digan lo contrario.
Jota lepe
Querida compañera, ni te imaginas el orgullo que siento al ver todo lo publicado, sé que es fruto de tu gran esfuerzo, dedicación y mucho, pero mucho "ñeque".
Cada vez me dio cuenta que esa frase "si del cielo te caen limones....." es totalmente cierta.
Te quiero mucho y te admiro, solo te envío más fuerza y cariño.
Marce Maulen
¡Felicitaciones!
Estimada Claudia.
Felicitaciones ante todo por tu valentía, pero sobre todo por ser un aporte a un país que vive en la verdad y no sobre imágenes inventadas y manipuladas por los de siempre.
Leí que para leer completo tu libro sólo basta pedírtelo, por lo que lo hago ahora. Mi correo es mavalenzuelac@gmail.com
Te agradezco desde ya tu envío, tu trabajo y tu testimonio de coraje en tiempos en donde lo pusilánime pareciera ser la norma.
Saludos cordiales,
Mauricio
no he leido el libro ya que recien me entero de su existencia, pero de antemano, por el solo hecho de ser valiente y hablar de este tan sucio tema, te felicito y espero leer pronto esta investigación, aunque debo reconocer que ya me comienza a doler el estómago, tal cosa me sucedió con El libro negro de la justicia chilena, tanta mentira y engaño me superan, nunca lo pude terminar, la rabia me superaba.... con este le haré todo el empeño posible
gracias por tu aporte
saludos
Mario
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